La cristiandad debe seguir los pasos de lo que hicieron la gente de Berea

La cristiandad de hoy debe seguir los pasos de lo que hicieron la gente de Berea: escudriñar las escrituras para ver si lo que los  Apóstoles decían era verdad, de acuerdo a las escrituras Hch.17:10,11. Eso es un motivo ejemplarizante que los hará reflexionar; porque la palabra de Dios no tiene variación, para que la hayan tomado con tanta diferencia de sentido. Cuando el Señor dijo: para que todos seamos uno, como tú y yo somos uno; no están conllevando el pensamiento de Dios. haMashiaj (el Mesías) hablaba y obraba lo que el Padre le decía S.Jn.5:17. Los Apóstoles eran de una sola opinión, ellos predicaban el judaísmo que es el verdadero evangelio de la palabra de Dios. Despierten y hagan como los de Berea. Pero el evangelio no se llama Berea, ni se llama Colosenses ni Tesalonicenses ni Gálatas etc. En cada sinagoga se predicaba lo mismo: la Toráh. Los mismos judíos están divididos como toda la llamada cristiandad, porque son ortodoxos, ultraortodoxos, modernistas llevando una opinión diferente unos de otros. Y los que se denominan cristianos: gedeonistas, adventistas, pentecostales, testigos todos con distinta opinión del evangelio; cada cual en su opinión, que los diferencia a todos de la palabra de Dios, como está escrito: Este pueblo con sus labios me honra pero su corazón lo tiene lejos de mí. Is.29:13; S.Mt.15:8,9. Esto quiere decir, que no están predicando la unidad de Dios que también está escrita:  para que todos sean uno, como nosotros somos uno. S.Jn.17:21. Dios no hace acepción ni división de su palabra. Los profetas todos desde el Génesis hasta Apocalipsis han predicado la verdad que no cambia ni en jota ni en tilde, pero todos desde el primer tiempo hasta el último tiempo han tenido distinta opinión, y de esa manera, no hay nadie que está predicando la verdad ni haciéndola; porque: Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad. Sal.119:42.

No os hagáis tatuajes. Lv.19:28.

Nota: Nosotros solo decimos: “Dios” como él le dijo a Abraham: Yo soy el Dios Todopoderoso; y a Moisés:

YO SOY EL QUE SOY.  Se dicen estos apelativos.                                      

El Mesías está muy cerca. De ustedes, atentamente: Noaj.